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Resiliencia organizacional

  • 11 ene 2016
  • 6 Min. de lectura

En el mundo de las palabras, existen conjuntos de silabas cotidianos que revelan por el propio orden y composición de los sonidos, su significado directamente al escucha. No obstante, existen palabras curiosas que ocultan significados que van más allá de lo que pudieran indicar en primer lugar.

De acuerdo a la R.A.E. (2014) la palabra resiliencia es un anglicismo se define

como: “La capacidad de adaptación de un ser vivo frente a un agente perturbador o un estado o situación adverso”. Para su segunda definición, la R.A.E. también menciona que su significado aceptable también puede ser: “La capacidad de un material, mecanismo o sistema para recuperar su estado inicial cuando ha cesado la perturbación a la que había estado sometido”.

La resiliencia se refiere a la capacidad de un ente para adaptarse a eventos exteriores. Sin embargo, debemos de tener en cuenta de que el segundo significado de la palabra contempla el concepto de recuperar el estado inicial mientras que en el primer concepto se considera que el agente debe de adaptarse a la situación generada por las fuerzas externas.

En el contexto en el cual nos vemos sumergidos en esta ocasión, la resiliencia se ve involucrada en el mundo de las organizaciones. ¿Qué debemos de esperar de una organización que tenga resiliencia? En primera instancia podríamos esperar una organización adaptable a los agentes externos, pero también podríamos esperar una organización que retorne a su estado original pasada la influencia original.

El proceso de resiliencia dentro de la organización

Los individuos tendemos a encontrarnos en constantes etapas de transformación, Siendo el resultado de las organizaciones un reflejo directo de los comportamientos de sus integrantes, es posible esperar que ninguna organización regrese a un estado primigenio.

De acuerdo a Hoffman (2013) que cita a Sambrano, el proceso de resiliencia tiene siete características que son vitales para que la organización supere satisfactoriamente las adversidades. Estas son: la introspección, la moralidad, la creatividad, el humor, la independencia, la relación y la iniciativa.

La introspección

Se define la introspección como “la capacidad autocritica poseída por ciertos individuos, de observarse a sí mismo y al entorno, hacer cuestionamientos profundos, dando respuestas honestas” (Hoffman, 2013).

La moralidad

Se define la moralidad como “el sentido trascendente dado a ciertas actuaciones, deseando a otros el bien propio. Es aquella que abarca los diferentes valores internalizados por cada persona a través del desarrollo vital, lo cual los hace capaces de discriminar entre lo bueno y lo malo”

(Hoffman, 2013)

La creatividad

Se define creatividad como “un estado de conciencia generador de una red de relaciones para identificar, plantear, producir y resolver problemas tanto de manera relevante como original. Es la habilidad para crear belleza, orden u objetivos a partir de caos o desorden. Se trata de producir algo de la nada, dando vida a elementos simples o modificando aquello ya existente” (Hoffman,2013)

El humor

Podemos definir humor como “la capacidad de afrontar situaciones en forma lúdica o divertida, utilizando la crisis como fuente de inspiración. Es la predisposición del espíritu a la alegría, lo cual permite alejar el foco de la tensión, relativizar y positivizar, se trata de encontrar el lado cómico de

situaciones adversa. Es un estado de ánimo, considerado persistente, que permite capacitar para relativizar críticamente las experiencias emocionales”.

(Hoffman, 2013)

La independencia

El autor (Hoffman, 2013) define la independencia como “la capacidad de ver objetivamente los problemas, estableciendo límites sin dejarse apasionar o influenciar sus propios mapas. Es la capacidad de mantener distancia física y emocional con respecto a los problemas sin caer en aislamiento, ayudando a establecer límites con ambientes adversos”.

La relación:

Podemos definir la relación como “la habilidad de brindar, sostener y establecer relaciones fuertes a largo plazo, tanto de confianza como de solidaridad con otras personas. Es la capacidad de establecer lazos íntimos, a su vez satisfactorios con otras personas, permitiendo brindarse a otros y aceptarlos en la propia vida, es posible definirla como capacidad de tener una marcada habilidad social, conociendo la naturaleza humana e interesándose en los demás. (Hoffman, 2013)

La iniciativa:

El autor define el concepto como “la capacidad de auto exigirse, de apersonarse a las responsabilidades propia, de las decisiones tomadas y de las consecuencias generadas, también se define la iniciativa como proactividad, una actitud de responsabilidad orientada al cambio”. (Hoffman, 2013)

Resiliencia e ingenio estratégico

Tomando en cuenta que la resiliencia es un factor fundamental dentro de la organización, se debe de establecer que más allá de la simple capacidad de continuar las operaciones a pesar de las modificaciones del mercado, es necesario que la organización se mantenga en constante innovación. Para Sampedro (2009), para que la resiliencia se lleve a cabo dentro de una organización es necesario un proceso de impulso creativo. Este concepto de impulso creativo es el fundamento para el ingenio estratégico. Solamente logrando dominar las mecánicas del impulso, se logrará que la organización continúe en la línea del ingenio y la adaptación.

No obstante, ¿de qué se trata este ingenio estratégico? El autor (Sampedro, 2009) lo define como “La competencia que permite generar impulsos creativo – productivos para la sostenibilidad organizacional durante periodos de crisis”. Una organización que no puede mantenerse en la vanguardia, es incapaz de permanecer vigente.

Para desarrollar un impulso creativo es necesaria la combinación de 3 factores fundamentales los cuales son: preparación, perspectiva y colaboración. Estos tres elementos en conjunto son la base para la construcción de una organización capaz de mantenerse dentro del sistema.

Preparación:

La preparación es un elemento fundamental para que las organizaciones permanezcan vigentes. Una organización que quiere tener éxito requiere prepararse para tal situación. De acuerdo a Sampedro, se menciona que “Sí un líder u organización está preparada, pero no está lista, entonces no será capaz de reaccionar a tiempo y por consiguiente devendrá de algún modo en letargo organizacional” (2009)

Una organización debe de permanecer atenta al cambio constante, por lo que debe de tener planes específicos para cada situación. Si bien se habla de un impulso creativo, muchas veces es recomendable tener planes de emergencia e ideas guardadas para los tiempos de precariedad.

Perspectiva:

En tiempos modernos, la demanda de características de un líder exige una amplia gama de elementos que le permitan responder al cambio constante. Un líder está obligado a poder analizar las situaciones desde un punto de vista totalmente diferente. La cosmovisión de un líder debe de permanecer abierta para concebir el tiempo y el futuro dentro de un abanico de posibilidades.

De acuerdo a Sampedro, “La disposición y capacidad para pensar diferente, ser ambidiestro y mantenerse alerta a las genuinas necesidades de losclientes son en resumen ingredientes clave para desarrollar criterios estratégicos que favorecen el ingenio” (2009) La capacidad de pensar diferente al resto de los individuos que existen dentro del ámbito de la competencia dota al líder de la capacidad para guiar a los elementos de la organización a la meta deseada. Solamente con la perspectiva adecuada es posible que se ingrese al proceso de la innovación.

Tener una buena idea no es el único elemento necesario para triunfar en el mercado de competencia, sin la perspectiva necesaria, es imposible que las organizaciones observen las oportunidades de mercado. Lo que en primera instancia puede parecer algo positivo, en el fondo puede llevar a la organización al fracaso.

Colaboración:

Si en un equipo deportivo se tiene un premio olímpico como principal engrane, pero el resto de la maquina está compuesta por amateurs es imposible que en conjunto tengan un desempeño suficiente como para competir en las grandes ligas. De la misma manera funciona una organización. Aun teniendo una preparación excelente y una perspectiva abierta, será imposible para la organización crear una cultura de la innovación si se carece de la habilidad de la colaboración. Sampedro (2009) menciona que debemos de incorporar el concepto de habilitación del conocimiento con el fin de poder crear conocimiento. De acuerdo con el autor, “Esta habilitación involucra el facilitar relaciones y conversaciones, así como el intercambio del conocimiento dentro y fuera de la organización, con el fin de habilitar un ambiente creativo y de respuesta a los retos del entorno” (2009) Si dentro de una organización existe una constante y eficiente comunicación, es de esperarse que las ideas de los diferentes miembros entren en un proceso de intercambio y entre los miles de pensamientos que se gestan dentro de los individuos, es posible comenzar un proceso de innovación.

http://www.gestiopolis.com/innovacion-basada-la-resiliencia-organizacional-la-competencia/

Eusebio Alejandro Bolaños Ruiz


 
 
 

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